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EL FRACKING EN COLOMBIA

El fracking o fraccionamiento hidráulico es una forma de explotación de hidrocarburos en la que una mezcla de agua, arena y productos químicos es inyectada al subsuelo a alta presión con el fin de fracturar la tierra y liberar los hidrocarburos en forma de gas que están en los esquistos que son la parte más profunda de este subsuelo.

 Mientras los hidrocarburos procedentes de yacimientos convencionales fluyen a la superficie, los hidrocarburos contenidos en depósitos no-convencionales requieren de la inyección a una alta presión con el objetivo de fragmentar la roca para permitir que corran los hidrocarburos atrapados en ella. 

Es importante tener en cuenta, que el fracking es una práctica que combina dos técnicas, perforación horizontal y fracturamiento hidráulico, los cuales han ido utilizando desde hace más de 60 años en Colombia.

En Colombia una de las principales preocupaciones de implementar el fracking es el consumo y contaminación del agua. La cantidad de agua demandada para desarrollar un pozo de hidrocarburos no-convencionales por medio del fracking ondea entre 2.5 y 7.5 millones de litros.

Esto puede ser un tema muy sensible en zonas donde los recursos hídricos sean escasos y es la principal razón para frenar esta técnica en zonas específicas, a pesar de que aproximadamente el 60% del agua utilizada en el fracturamiento hidráulico regresa a la superficie y puede reciclarse para ser utilizada en la fractura de otro pozo.

Adicionalmente, la segunda preocupación respecto al agua es la contaminación por los químicos utilizados en el proceso de fracturamiento. El proceso de fracking requiere del fluido que es 99.5% agua y propante, y 0.5% de aditivos químicos. Por un lado, el propante es esencialmente arena o partículas similares, las cuales ayudan a mantener la fractura de la roca abierta para que siga fluyendo los hidrocarburos. Y por el otro lado, los aditivos son químicos que generan una alta viscosidad en el fluido de fractura para poder transportar el propante.

Otra de las preocupaciones es la contaminación de aguas subterráneas. Las fracturas se realizan a más de 2 kilómetros de profundidad, generando una diferencia de más 1.5 kilómetros entre la fractura y las aguas subterráneas que se pueden utilizar para consumo humano. Esta distancia es un poco menor a la altura de un avión cuando el piloto del vuelo anuncia que se debe regresar a su silla y abrocharse el cinturón para proceder a aterrizar. Al ser esa misma distancia la que existe entre la fractura y la superficie, es casi imposible una contaminación cruzada. De ahí que en la literatura científica se han documentado solo contaminaciones producidas por fallas en los pozos o en los recubrimientos de las tuberías, pero no por el fracturamiento.

Por último, el incremento de sismos en las zonas donde se realiza la extracción de hidrocarburos no-convencionales puede ser significativo. La razón fundamental para el aumento de los sismos es el incremento de energía sobre una falla geológica. En otras palabras, si se fractura cerca de una falla geológica, esta reacciona al aumento de energía mediante pequeños sismos. La solución básica es hacer estudios sísmicos para evitar fracturar cerca de una falla geológica. Al igual sucede cuando se inyecta fluido de fractura para su disposición final. El incremento de fluido en una formación genera aumento de presión que puede terminar generando sismos.

Según Arthur Little (2017), en Colombia la formación geológica La Luna puede tener un potencial de reservas de más de 5.000 millones de barriles equivalentes (BOE), correspondiente a más de tres veces las reservas actuales del país, 1665 millones de barriles.

Solo el desarrollo de la formación La Luna puede representar entre 100.000 y 350.000 barriles de petróleo por día (BOED), casi la mitad de la producción actual de Ecopetrol.

En los últimos 10 años, Ecopetrol ha transferido $195 billones a la Nación en regalías, impuestos y dividendos, pero sus reservas actuales de hidrocarburos no alcanzan para más de 6 años.

A pesar de que la respuesta más fácil y menos arriesgada es decir no al fracking en Colombia, se deben contemplar los beneficios que puede traer el fracking en términos de empleo, desarrollo de nuestras regiones, aumento de competitividad de nuestro país, educación gratuita, planes de salud, y planes sociales, sumado a la seguridad energético, autosostenibilidad, aumento de la inversión nacional y doméstica, entre otros beneficios generales que se darían a las poblaciones directa e indirectamente ubicadas en zonas de exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales.

Por dar solo un ejemplo, Ecopetrol ha estimado que los aportes en impuestos, regalías y dividendos de estos desarrollos podían ser entre 500 y 3.000 millones de dólares por año para los próximos 25 años.

TOMADO DE : Universidad de los Andes, Sergio Cabrales, El Fracking en Colombia, https://masterpetroleos.uniandes.edu.co/index.php/es/noticias/90-el-fracking-en-colombia

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Admin-Elastomeros
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